Soy una fanática de los flanes pero en mi casa no les gustan, una pena y a la vez una ventaja pues si no los hago no me los como jiji.
Si les gustan y mucho los pasteles fríos y al ver esta receta en un libro de Iñaki Oyarbide supe que la tenía que hacer.
Fue un éxito total y absoluto, a pesar de que al desmoldar se me rompió, pero para la próxima vez ya se lo que tengo que hacer.
Elaboración:
Hacer la gelatina siguiendo las instrucciones del fabricante.
Cuando este casi fría añadir el zumo y la ralladura del limón y el queso de untar, mezclar bien con la batidora.
Montar la nata con el azúcar y añadir con cuidado a la gelatina, poner en molde individuales o en un molde no muy alto y dejar que cuaje en la nevera. Mejor de un día para otro.
Desmoldar sumergiendo en agua hirviendo los molde unos segundos. Yo no lo hice y debería haberlo hecho para que no se me rompiera.
Servir con sirope de fresa o mermelada de frambuesa.


